Analizamos si el proyecto tiene sentido antes de avanzar en obras o trámites.
Revisamos la estacionalidad propia del turismo rural en la zona, la capacidad razonable de ocupación según el tamaño de la vivienda, los costes operativos habituales de un alojamiento pequeño y las necesidades de gestión diaria que suele requerir este tipo de negocio. No trabajamos con cifras de inversión ni con financiación: nos centramos en si el modelo operativo es coherente con el inmueble y con el entorno.